Para su preboda sugirieron llevarnos a su barrio, la Chana. Siempre decimos que lo importante es la pareja, no tanto el escenario, así que aunque ellos decían que “aquello no tiene na” decidimos atrevernos a descubrir esa parte de Granada a través de ellos.
Primero nos llevaron a un parquecito en el que han pasado muchas horas. Nos decían que era un poco feo, pero bastó con la luz del atardecer y la que ellos mismos desprenden para que saliera lo que podéis ver abajo. La guinda la pusieron esas sonrisillas que les producían los nervios, ¡ay qué nerviosillos estaban!
Antes de seguir era imprescindible bajar un poco el calor en algun bar, junto a una cerveza y una buena tapa. Nos llevaron a una tasquilla estupenda en la que charlando se relajaron un poquito y pudimos conocerles mejor. Ya recompuestos nos fuimos a las vías del tren, que es un lugar que a nosotros nos encanta por su estética y a ellos por los recuerdos que les trae. Nos contaban que todos los días cruzaban para ir al colegio y es que esta parejilla, ahí donde los veis, llevan ¡16 años juntos! (Ya… nosotros tampoco nos lo creemos :P )
Fue una preboda cortita pero intensa, y el resultado nos parece precioso. Muchísimas gracias por vuestra paciencia, que sabemos que fue durillo…y es que tan guapos como son, resulta que no les gustan nada las fotos. ¡Menudo desperdicio! ;)
Chicos, nos vemos el viernes…este viernes…¡AAAHHHH!!
















Ays, ¡pero qué monada!






Jose con el modo “derritiendo al personal con la mirada” en ON.




Mirar a Mireya es asistir a un increíble espectáculo de color. Entre sus ojos azules y su vestido rojo quedamos fascinados con ella.


























































Publicado por Luna y Jose
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