¡Nuestra primera boda civil! En una tarde perfecta, con el sol en su punto justo, una radiante Carolina hizo su aparición ante la maravillada mirada de sus invitados, se reunió con Pachi en el altar y dio comienzo el festival de emociones, en una ceremonia en la que lloró hasta la fotógrafa! Se podía apreciar en los abrazos de los novios con sus invitados que ahí había amor de verdad, sin duda son una pareja querida y sus amigos saben demostrárselo.
Tras una escapada fugaz para hacer los exteriores y presumir de coche elegante y conductor majete, volvimos a la Mamunia para comprobar que la fiesta no había hecho más que empezar. El baile de los novios, al compás de una voz en directo muy especial para ellos, marcó el inicio de un fiestón que ni la tentadora barra libre pudo frenar, ¡la zona de baile estaba llena! ¿Cómo es posible que todo el mundo sepa bailar tan bien? Allí donde apuntaras con la cámara veías un espectáculo en movimiento, mención especial al padre de la novia, que nos dejó con la boca abierta con su virtuosismo a la hora de mover el esqueleto.
Aquí os dejamos una pequeña muestra de lo que fue una boda para recordar, y que sin duda recordaremos por muuucho tiempo. Caro y Pachi se han vuelto muy especiales para nosotros, y ya estamos deseando que vuelvan de su viajazo al Caribe. Son dos personas excepcionales, de las que te quedas prendado y quieres conservar. ¡Vivan los novios!




































































Publicado por Luna y Jose
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